Nelson Osorio: adiós a un sabio joven del arte nacional

Elegía a Nelson Osorio, curador, historiador y agregado cultural de la Embajada de Colombia en Italia.

Por: María del Pilar Rodríguez Saumet

Nelson Osorio. Fuente: Archivo familiar


Hablar de sabios en el tiempo de lo efímero parece rayar en lo utópico para muchos, pero yo por fortuna soy de las no pocas personas que tuvo cercano contacto, con uno de esos seres que, desde el primer diálogo parecía haber nacido así: sabio; porque su edad parecía muy poca para lo mucho que sabía.

De arte a historia, de protocolo, a religión; su acervo personal de conocimiento era un universo tan grande como encantador, porque lejos de la merecida vanidad que saber tanto podría darle, Nelson Osorio compartía sus saberes con un refrescante don de gentes, abriendo la puerta de su cerebro de par en par en generosidad absoluta.

Sofisticado y con una picardía propia de los niños traviesos; su mirada juguetona y su tendencia a tomar todos los placeres a lo grande, lo hizo ser considerado el más serio consejero cultural de la banca y la Organización Ardila Llüle. Además de su ejercicio como diplomático, relacionista público, conferencista y curador de arte.

Nelson a partido a otro plano en la Italia de sus amores, ejerciendo como agregado cultural de la Embajada de Colombia en Italia, de la mano de su hermano amado, y en consciencia de la mucha admiración y respeto que despertó en tantas y tantas personas cuya labor tocó.

Impulsor de nuevos talentos, lo vi exaltar nuevas vocaciones, tejer lazos y abrir espacios sin el menor apuro por conseguir algo más que una sonrisa. De hecho, una de sus características más particulares, es que siendo todo un trotamundos se sonrojaba con facilidad.

Curador de la colección Bancolombia en la Torre Atrio en Bogotá, el pasearse por ese trabajo de Nelson Osorio es una manera de conocerlo: los contrapuntos que generaba naturalmente, su necesidad de establecer vasos comunicantes claros entre el arte y el público; su dominio y amor por el arte nacional, y sus ganas de innovar.

Con una memoria prodigiosa, su saludo fue siempre elocuente y caluroso, con una pincelada de humor y un halago a la medida exacta de su interlocutor; era algo así como un sastre de las palabras, sabía que decirle a cada uno, y eso lo hace inolvidable.

Hoy, lamentamos su partida, pero también abrazamos su sabiduría y su legado, en gratitud por haber tenido el placer de compartir con un ser que demostró con su vida que, el conocimiento no solo es valioso, sino que es una herramienta fundamental para el desarrollo de una sociedad.

¡Buen viaje Nelson Osorio, sabio joven del arte nacional!

 

 

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