Exposición en el Espacio El Dorado: de la fuerza violenta a la no repetición
Por: María del Pilar Rodríguez
Curadora de arte
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| Galería Espacio El Dorado. Fuente de la imagen: Galería Espacio El Dorado |
Una
de las palabras tristemente más repetida en Colombia es: Violencia. No en vano
la obra magna de nuestro arte moderno, y pieza central de la colección Banco de
la República, lleva el mismo título… Con
una diferencia respecto al peso de esa palabra, y es… un atisbo de esperanza…
Sí, Alejandro Obregón en un acto poético y movido por la misma necesidad de
cualquier colombiano de soñarse esta tierra finalmente en paz, dejó en la parte
superior derecha de la pintura, -hecha a punto de veladuras solo perceptibles
al ojo curioso o altamente sensible-, una paloma a punto de vuelo. Misma figura
que, también tuvo mucho tiempo a manera de esténcil para pintarla en donde
podía, con la idea de no dejar de hacerlo hasta que no hubiera paz en esta
tierra que hizo tan suya.
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| Galería Espacio El Dorado. Fuente de la imagen: Galería Espacio El Dorado |
Narración
que aparte de ser un capítulo angular en la historia del arte colombiano, confirma
que el sentir humano consecuencia de los acontecimientos sociales, políticos,
naturales u otros, solo podemos conocerla realmente a través del arte. Pues existen
muchos medios para fijar la memoria de lo sucedido en el devenir de un país,
-cada día más bajo la innovación tecnológica-, pero solo el arte nos abre la
puerta a comprender como seguimos sintiendo la misma angustia y ansiedad ante
este flagelo doloroso que nos limita, nos avergüenza, nos duele,
indistintamente del hecho que lo genera, la persona u otras circunstancias… Una
invitación a no seguir en este circulo de siniestra repetición.
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| Galería Espacio El Dorado. Fuente de la imagen: Galería Espacio El Dorado |
Bajo
la curaduría de Christian Padilla, aplaudo el ritmo establecido en sala, pues
comprendo la dificultad de no agobiar al espectador teniendo fuerzas tan
complejas al unísono. Estando juntos varios de los más importantes
expresionistas colombianos, pioneros en empuñar el asta del arte como medio de
sensibilización a estas narrativas, que por oscuras a veces olvidamos, en esta
Colombia que se ha protegido del dolor de sus propios avatares con una frágil
memoria.
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| Galería Espacio El Dorado. Fuente de la imagen: Galería Espacio El Dorado |
Muestra
que debo confesar me conmueve especialmente porque conozco a varios de sus
protagonistas, bajo el denuedo de los contrastes Fauvé de Ángel, los
contrapuntos oníricos descarnados de Norman, y la infidencia altiva de los
claroscuros de Umberto, de cuyas manos he tejido una buena parte de mi carrera
como curadora de arte.
En días donde cualquier “reto” es considerado motivo de exaltación instantánea y efímera en redes sociales, acercarse a obras con esta impronta histórica, que por su calidad de denuncia implicaron un alto riesgo para sus autores; es una lúcida manera de olvidarnos de bandos, partidos y preferencias socio políticas, para enfrentar a sensibilidad abierta que el dolor es uno solo, y la necesidad urgente de buscar caminos hacia tránsitos más amables para estas y nuevas generaciones es necesario.
Muestra
que estará en Espacio El Dorado hasta el próximo 5 de julio, pero que imagino bajo
el liderazgo de José Darío Gutiérrez, conquistará nuevos espacios, para que
muchos dentro y fuera de Colombia (en especial líderes y tomadores de decisiones)
vean la dimensión de nuestras tristezas, que requieren más de sensibilidades que
de polaridades… Tal cual ya lo hizo al incluir una pieza de Umberto Giangrandi
en el Museo Reina Sofía y al exhibir obras del taller Cuatro Rojo, en el Museo
Jumex en México, y otros escenarios museológicos de talla mundial.
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